El pasado mes, el colegio de arquitectos emitió un informe respecto de su posición frente a la reconstrucción. Dentro de ese documento resaltan dos argumentos que se repiten constantemente y que permiten plantear que el gremio está siendo exigido a ampliar los límites tradicionales de su profesión, para acercarse hacia una postura más participativa respecto de la planificación de la ciudad.

El primer punto tiene que ver con asumir la responsabilidad de conservar  y “respetar la identidad del país y sus habitantes, rescatando el patrimonio urbano arquitectónico e incorporando proceso de innovación tecnológica y sustentabilidad”. El segundo punto tiene que ver con la posición de velar por la participación ciudadana; “la necesidad de abrirse a una amplia y efectiva participación ciudadana”. Sin embargo, ¿qué es lo identitario que se pretende rescatar con los instrumentos de participación ciudadana?.

Las técnicas de participación ciudadana siempre tienen uno o ambos de los siguiente objetivos: buscan legitimar ciertas soluciones políticas y/o buscan rescatar información que la ciudadanía puede entregar y que es valiosa para alguna solución particular (Lezaun et al., 2010).

Aquí parecen existir ambos objetivos. Sin embargo el colegio de arquitectos parece entender que es necesario llevar el conocimiento de los habitantes más allá que la simple validación de un documento. Como pregunta Bertolt Brecht,” Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó? En los libros figuran los nombres de los reyes. ¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?” (ver poema) . Usando el argumento, ¿son realmente los políticos o los arquitectos los que construyen una ciudad?. ¿O son gente incógnita, común y corriente, que va a los almacenes, que usa las calles, que vive sus rutinas en cada ciudad?. Cuando la ciudad se derrumba, ¿quiénes son los expertos en reconstrucción?.Curepto, por ejemplo, se ha reconstruido luego de cada sismo por los últimos 200 años, y quién lo ha hecho, los mismos cureptanos sin plantearse hacer participación ciudadana.

La pregunta entonces se desplaza. Para qué queremos hacer participación ciudadana, si en la construcción y las reconstrucciones han participado siempre los ciudadanos, parece más bien que la participación es parte del fenómeno natural de creación de ciudades. ¿Será, como dice el famoso arquitecto y urbanista holandés Rem Koolhaas, “que la ciudad genérica (refiriéndose a la ciudad contemporánea) presenta la muerte definitiva del planeamiento” porque “el planeamiento no supone diferencia alguna” (Koolhaas, R. 1997)?.

Lo peligroso sería que por intentar hacer participación ciudadana, la ciudadanía -como habitantes y constructores vitales del dinamismo de las ciudades -, participen sólo de la validación de planificaciones centralizadas y no se reconozca su participación en la construcción real de la ciudad, de su día a día y de sus detalles. O peor aun, se les quite ese derecho. ¿Qué identidad reconocen los mecanismos de participación ciudadana, si sólo consideran la participación como opinión en la planificación?.

El enfoque que toma el colegio de arquitectos, muestra que ellos entienden en la palabra construcción y más aun en re-construcción algo más complejo que la pura solución habitacional a través de subsidios e incentivos económicos. Lo interesante es que en parte la sociedad así lo comprende, y se los exige a los arquitectos por el enfoque de su profesión. En el caso de Curepto, el sólo hecho de reconocer la identidad estética y constructiva de la ciudad, implica validar la opinión y el esfuerzo de sus habitantes.

Finalmente, parece más preciso sugerir que para una buena reconstrucción, vamos a tener que hablar de una reconstrucción participativa, y no sólo participación ciudadana en los planes de reconstrucción. El mismo Colegio de Arquitectos reconoce que necesitamos métodos que definitivamente empoderen a los ciudadanos como reales constructores de la complejidad de una ciudad, esperando que además de generar documentos y planes validados por la ciudadanía, debemos pensar en la obligatoriedad de lo participativo en el ciclo completo de la creación de la ciudad. Creo que esto busca el colegio de arquitectos cuando dice “efectiva participación ciudadana”, pero cómo es relativamente nuevo que a los arquitectos se les presione por hacer diseños participativos, no tienen maduras las herramientas para llevarlo a cabo.

PD: Este es un ejemplo de decisiones expertas sin participación ciudadana ni interés por reconocer la identidad de cada lugar. Este video es de un arquitecto filmando desde su celular, de como ingenieros de una minera botan una casa de quincha con estructura de roble en prefecto estado de Curepto. Era una casa patronal, que por estar revestida de adobe y tener grietas menores DABA LA IMPRESIÓN de insegura. Gran pérdida. (elaboración propia)

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